Hace ya tiempo que no lo hacia,
hace tiempo ya desde la última vez
que me arropo en la penumbra
y entre cuatro paredes ahogo el sufrimiento.
Hoy me acosté con la melancolía…
Volví a sentirla posarse en mi pecho,
volví a sentir como estremecía mi cuerpo,
sentí aquel fino respiro a mis costados,
el fino respirar de nuestros labios sincronizados.
Hoy me acosté con la melancolía…
Mis ojos permanecieron quietos y sigilosos,
casi muertos, aun exhaustos solo gimiendo,
como el desierto incinerado y eterno
con el rocío de un oasis sin consuelo.
Hoy me acosté con la melancolía…
Y las sonrisas se asfixiaron con el hedor
amargo que emana unísono de mi pasado;
Se apagaron las titubeantes ilusiones valerosas
y el sollozar de mis ojos se volvió solo una estrofa.
Hoy me acosté con la melancolía…
Paseamos por cada ranura de la habitación,
jugueteo con la quietud de mis piernas y manos,
como durante las noches mudas que me poseía,
como en aquellos instantes que deseaba fueran fantasía.
Madrugada del 21 de Septiembre del 2008...